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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Lo que suponen las casualidades

Se cerró una etapa en cuanto dejé New Zealand aquel enero de 2012 donde aquellos 22 meses fueron puro aprendizaje, disfrute y trabajo. Más tarde llegaron mis meses por el Sureste Asiático donde por casualidad de la vida, en abril de 2012 encontraba un trabajo en Bangkok (Tailandia). Buen momento para recordar la entrada en el blog de la Universidad Cardenal Herrera-Ceu, donde estudié Periodismo: Bangkok, quién me lo iba a decir

Tras nueve meses trabajando en la empresa singapurense, el sueño se terminaba por motivos ajenos a mí. Un jefe iraní tenía la culpa. El trabajo que ejercía en la capital tailandesa finalizaba. 

¿Qué fueron para mí vivir nueve meses en Bangkok
A nivel personal supuso mucho. Por primera vez llegué a sentir la soledad en una ciudad donde viven 12 millones de habitantes; extraño ¿verdad?. Me costó dos meses en aprender a pronunciar con un correcto tailandés mi calle, además de que también me costó localizar mi casa en el mapa. Los fines de semana desconectaba del trabajo aunque no tanto como deseaba. Tuve visitas cada mes de amigos chilenos, neozelandeses, italianos, argentinos, catalanes, gallegos, madrileños... Lo que me daba, sin querer, una alegría cada vez. 
A nivel profesional fue una de las experiencias más ricas jamás vividas hasta el momento. Comencé editando una revista especializada en acuicultura. Nos hicimos un hueco entre los grandes especialistas del sector y conseguimos un gran número de suscriptores. Poco después compaginé el tiempo como editora y empecé a llevar el marketing de la empresa Blue Aqua International. El trabajo quedaba enteramente hecho para mí. Me encargaba de la revista, contactaba especialistas, empresas, eventos y exhibiciones, por un lado. Por el otro, diseñaba empaquetado de producto, organizaba lanzamiento de artículos, diseñaba stand de ferias, concretaba eventos por Asia, Europa y Latino America, llevaba las redes sociales y las relaciones públicas, llevé a cabo la estrategia de mercado en Latino América y Vietnam y un etcétera de labores profesionales. 

Las navidades de 2012 volvía a casa tras dos años en el otro lado del mundo sin pasar estas fechas tan señaladas entre los míos. Ahora, a falta de un día para irme, volveré a pasar las navidades fuera de casa aunque esta vez, sí que estaré cerca de los míos. Mi tío me espera en el aeropuerto John F Kennedy International de New York mañana a las 16:00h.


Navidad en Valencia. Plaza del Ayuntamiento. 






domingo, 8 de diciembre de 2013

Menos 3 días

Mientras en Valencia se pide la dimisión del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, en España se intenta salir de la crisis y en Europa se intenta llegar a ser el continente más fuerte del mundo, a una señorita le quedan menos de tres días para irse a Nueva York (o New York). Todo nuevo como lo era New Zealand (o Nueva Zelanda). Lo digo porque me voy con las mismas ganas y fuerza con las que me fui en abril de 2010 al otro lado del mundo. Es por eso que casi cuatro años después he respondido muchas veces a una gran pregunta muy simple: ¿por qué me fui a New Zealand? Y yo digo: ¿y...por qué no?

El caso es que después de aquella decisión todo ha sido bastante positivo. Mi inglés mejoró considerablemente, mi idea de la vida y de cómo vivirla cambió significativamente y sobre todo, mis aspiraciones crecieron, aunque quizás también crecieron por el tiempo.

Menos tres días para volver a vivir una aventura en un momento vitalmente muy rico. Me siento fuerte para enfrentarme a una sociedad independiente, competitiva, consumista, patriota, cosmopolita y...¡americana! Además de que me siento fuerte para vivir en ella. Así que como dijo Nelson Mandela en su día "soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma". Y que en paz descanse.




Buenos días mundo

Me comentan que estos días está lloviendo y hace feo en Valencia y que, incluso mejor porque así no entran más ganas, aún si caben, de salir...